La hoja parecía en blanco. Mientras la tinta se sentía invisible.
La mano se sentía fantasma,
Los dedos no se movían.
La voz no sonó,
Las palabras no se escuchaban,
Aquella pequeña idea no vivía.
Moría con cada lágrima que mojaba aquella almohada,
Con Aquella colección de gritos,
Tal vez lo visible era invisible.
Se desvanecía como una pintura sin ser reconocida.
Su mano sangraba al recodar esa cicatriz que volvía a doler.
El abrazo esperado seguía sin aparecer.
Mientras aquella idea se desvanecía ,
Mientras dolía más y más.
Aquel cuerpo no era tan fuerte,
Aquel cuerpo hundirse se sentía.
Los ojos no paraban de llover.
Al llegar esa lagrima a la luna.
Ella también lloro,
el día obscureció y la noche se volvió.
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